Hoy, en Una suerte de tierra: A vueltas con el calor


El otro día paseando con mi amiga Fran (¡hola, Fran!) nos preguntábamos porqué este verano había sido tan malo para el huerto. Sí, es verdad que ha hecho un calor espantoso, pero veréis, es que mi amiga Fran tiene un huerto en una comunidad de regantes que cuenta con una fuente de esas que te mueres de envidia, que mana un chorro impresionante todos los días del año y que llena un aljibe que puedes vaciar y al día siguiente vuelve a estar lleno. Y a pesar de toda esa agua, el verano fue desastroso. ¿Por qué?

Pues porque aunque el calor hace que las plantas necesiten más agua, también les afecta de otras formas.

Pongámonos en plan esquemático, a ver si me organizo:

FORMAS EN LAS QUE EL CALOR AFECTA A LAS PLANTAS

– Al calentarse la planta, pasa a tener un mayor consumo de agua, que usa en la transpiración. Esto significa básicamente que las plantas sudan igual que nosotros y que tienen que beber mucho para compensar el agua perdida, igual que nosotros.

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Transpiración. Imagen tomada de aquí.

– Una cosa que hacen las plantas para no perder tanta agua con el calor es cerrar los estomas, que son unas puertecitas microscópicas que hay en las hojas para que entre el oxigeno y salga el CO2 y el agua del sudor de las plantas. Cuando se cierran los estomas para que no salga el agua ya no puede entrar el CO2 y la fotosíntesis se ralentiza. Esto significa que las plantas producen menos.

Estomas. Foto tomada de la Wikipedia.

– El calor aumenta la velocidad de los procesos biológicos, con lo cual aumenta la velocidad de la fotosíntesis, haciendo que las plantas produzcan más cuando hace calor. Este efecto se observa hasta que se alcanza una cierta temperatura, que en los tomates, por ejemplo, son los 35 ºC.

La fotosíntesis aumenta con la temperatura hasta que baja en picado.

Imagen tomada de aquí.

– A partir de ciertas temperaturas, el exceso de calor hace que se desnaturalicen las enzimas que realizan los procesos biológicos. Esto significa que pierden su forma y como necesitan tener una forma concreta para funcionar, las proteínas dejan de funcionar y se detiene la fotosíntesis. Esto significa que a partir una cierta temperatura (que será diferente según las especies) las plantas producen menos. Esto no se soluciona con riego.

Efecto de la temperatura en la fotosíntesis de las sandías.

En inglés.

– La polinización parece ser especialmente sensible a las altas temperaturas y muchas verduras ya no consiguen hacer frutos cuando hace mucho calor. Mi amiga Fran y otras personas me han dicho que han observado este fenómeno este verano. Esto tampoco se soluciona con riego. Al parecer, se debe a que el polen de algunas plantas no produce proteínas hsp cuando hace calor. Normalmente, las plantas producen estas proteínas cuando aumenta la temperatura. Son como una especie de abrigos que cubren las enzimas para que no pierdan su forma con el calor.

QUÉ SIGNIFICA ESTO PARA EL HUERTO

En resumen, el calor afecta a las plantas de muchas maneras y no todas se pueden solucionar con riego. Cada especie de planta tendrá un rango de temperaturas ideal para su crecimiento. Cuando hace más frío, crecen mal, no producen o mueren. Cuando hace más calor, crecen mal, no producen o mueren. Así que sería útil saber cuál es el rango de temperaturas ideal para las especies de hortalizas que queremos plantar.

Si pensáis que esto significa estar horas y horas en el Google tenéis toda la razón. Por suerte para vosotros, queridos lectores, ya he hecho el trabajo y os traigo una tabla útil que he encontrado aquí y traducido para vuestra instrucción y aprovechamiento.

Tomates:

Rango ideal de temperatura diurna:  21 – 28 °C

Mínimas nocturnas ideales: 15-18 °C

Nota: La floración y la fructificación se detienen a temperaturas >30°C

Pimientos:

Rango ideal de temperatura diurna: 22-29 °C

Mínimas nocturnas ideales: 18 – 20 °C

Nota: la fruta que fructifica a menos de 27 °C tiende a ser más pequeña, la floración se detiene por encima de los 32 °C y por debajo de los 16 °C de temperatura nocturna.

Berenjenas:

Rango ideal de temperatura diurna: 27-32 °C

Mínimas nocturnas ideales: 18 – 21 °C

Nota: Las berenjenas pueden llegar a necesitar más de 100 días para su maduración alcanzar su tamaño final pero hay variedades pequeñas que sólo necesitan aproximadamente 80 días y son adecuadas para plantar en jardinera.

Pepinos:

Rango ideal de temperatura diurna: 18-24°C

Mínimas nocturnas ideales: 15-18°C

Nota: Los pepinos tienen dificultades para florecer por encima de los 32 °C.

Melones:

Rango ideal de temperatura diurna: 22-32 °C

Mínimas nocturnas ideales: 18-20 °C

Nota: Los pepinos tienen dificultades para florecer por encima de los 32 °C.

Sandías:

Rango ideal de temperatura nocturna: 18-20 °C

Mínimas nocturnas ideales: 18-20 °C

Nota: Hasta las sandías pequeñas necesitan una estación larga para madurar: una media de 70-90 días de semillas a cosecha. Los melones y las sandías no siguen madurando una vez separados de la planta así que hay que recogerlos cuando están perfectamente maduros.

Como siempre, tenemos que tomar estos datos con prudencia y ver qué pasa en realidad en nuestro huerto. Las variaciones en los microclimas, el tipo de suelo, la variedad de hortaliza, la pericia de la hortelana, etc, influyen mucho en las plantas. Pero son buenos datos para ir empezando a trabajar, ¿no os parece?

En resumen, veo que una temperatura de entre 25 y 30 grados es ideal para las hortalizas en general y que en verano nuestra hermosa tierra se sale con mucho de este rango.

 

“Una suerte de tierra” es el blog del Herrén del Cerrado, un proyecto de permacultura en plena sierra madrileña y espacio vivo de la UPP. Está coordinado por Lucía Moreno Velo, facilitadora de la UPP. Para saber más: www.unasuertedetierra.blogspot.com.es

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